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sábado, 7 de noviembre de 2009

Una escalera de color..


Julia se quejaba de que no tenia apenas amigos, y menos aun amantes y decidió hacer obras en su vida, una especie de plan renové.

Se compro ropa nueva se miro en el espejo imitando las posturas de las contorsionistas del Circo de Soley, y luego se propuso decorar su habitación, muchas cosas muchos detalles, un proyecto innovador, nadie podría ya escapar a su seducción, pondría un tocador, ¿ Un tocador de madera? no eso lo le interesaba, haría otras cosas.

Luces progresivas, espejos en las paredes y en el techo, música romántica crearía una preformaos perfecta y clima para amar y para rematar construiría un gran armario, de esos que sirven para ocultar a los amantes.

Así hizo, de repente todos los hombres empezaron a hablar de las reformas que había hecho Julia en su casa, del sofá, de la cocina pero sobre todo hablaban de su habitación y en particular del armario.

¿Que tendría el armario de Julia? recibía a sus amates de 4 cuatro la vez que menos tres, ella estaba como loca de contenta ¡ Por fin ,,!! exclamaba me siento bien, mis amigos vienen a verme habitualmente nunca estoy sola.

Y así pasaron los días y los meses, un día Julia tubo que hacer una operación de emergencia, esconder rápidamente a su amante en el armario, cual fue su sorpresa cuando abrió la puerta y vio a sus amantes jugando al póker, el armario de Julia era un sitio seguro y apropiado para montar timbas de póker, allí sus amigos disfrutaban de lo lindo y con suerte alguno de ellos remataba un póker en el armario

A partir de ese momento Julia puso una botella de whisky, pistachos en su armario, todos hablaban del armario de Julia y de sus abrazos capaces de trasformar un reponer en una escalera de color en sus brazos.

A Julia nunca mas le falto cariño, y el amigo que me contó esto se hizo tahúr y ambos comparten su afición.

Colorín colorado, este cuento ha terminado.

Sant Pol de Mar, 7 de noviembre
Esteban Mediterráneo.

1 comentario:

  1. Esteve no he podido por menos que soltar una muy fuerte carcajada al leer tu cuento,por cierto tu imaginación no tiene límites,al leerte recordé el cuento de la caperucita roja,cuando era niña me daba miedo el lobo, siempre buscaba estrategias para que él no me saliera al encuentro ( porque claro había la posibilidad que me merendara ) pero en mi
    madurez no me importa que se me acerquen los lobos ( sonrío ampliamente ) no es mala idea el tema del armario de tu cuento,aunque la llave del mismo debería tenerla Julia para no llevarse sorpresas,tú como buen masculino has buscado la mejor manera para que ellos sacaran partida doble ( nunca mejor dicho, ó escrito, como buenos tahures ).

    Con tu cuento modernista y viejo como la misma vida lo archivo junto con el de caperucita para leerlo de vez en cuando...jajajajajaja

    Abrazos de colores amigo


    Júlia

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