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miércoles, 26 de septiembre de 2012

jueves, 20 de septiembre de 2012

Imagenes del equinoceo, la pequeña nereida.





Apenas los rayos del sol declinan en el horizonte,  el paisaje de la playa cambia, del bosque de sombrillas multicolor que parece desde la lejanía un jardín, no queda rastro, en la arena no se dibujan las huellas de los pies descalzos de las imitadoras de sirena y tritones, si respiras profundamente notas el  aroma de las algas, donde antes llegaba a tu nariz un coctel de perfumes indeterminados.

 

El ultimo turista dominguero es introducido  al tren para fracturarlo a la gran ciudad de donde llego a principio del verano, las hojas doradas por los incendios de los rayos del sol al atardecer empiezan a volar aventadas por brisa. El mar y la playa vuelven a ser un lugar de meditación y descanso donde solo habitan criaturas mágicas junto a las olas que van y vienen.

 

Son ecos las risas de los niños, los susurros de los amantes, las voces de los hombres que anuncian helados, todo vuelve a su sitio.

 

Es entonces cuando regresan a la orilla de la playa las nereidas y juegan en la orilla del mar. Año tras año he visto crecer a esta pequeña nereida desde que era bebe, la vi dar sus primeros pasos siguiendo a su mama, apenas con dos años escalaba las rocas gateando para alcanzar a su mama que la dejaba valerse por sí misma, que cosa más bella ver esa escena que ha quedado para siempre en mis ojos que ver a la pequeña nereida alcanzar el seno de su madre para saciarse.

 

Cosas así vale la pena verlas y recordarlas mientras la veo jugar con el pulpo que he atrapado hace unos instantes para ella, una niña normal se asustaría pero para ella que es una pequeña nereida es como si fuera su mascota y juega con él con la promesa de devolverlo al mar.

 

Sant Pol de Mar, 20 de septiembre de 2012

 

Esteban Mediterraneo.

sábado, 8 de septiembre de 2012

La fantasía es una realidad en elavoración



Es curioso que casi todas mis fantasías infantiles se hayan
visto desbordadas por la realidad, cuando era pequeño jugábamos con chapas de
botellines, sobre una pista de tierra a la que añadíamos derrapes y otras cosas
parecidas al juego de la oca y a fuerza
de golpear con la uña nuestros bólidos de los que presumíamos que iban a ¡ CIEN
POR HORA ¡ consumíamos las horas emulando a los coches de carreras.

Leíamos las aventuras de los exploradores y nos imaginábamos
subiendo al Everest luchando contra el hielo, íbamos subidos en nubes de fantasía
al Polo Norte, al centro de la tierra o
a la Luna y nos aterrorizaban los cuentos infantiles en los que un lobo se comía
a todos los cabritillos menos a uno que se escondía no recuerdo donde. Todo eso
eran fantasías y de alguna manera lo sabíamos y por las noches dormíamos tranquilos.

Hoy la fantasía es superada casi al mismo tiempo que se
sueña por la realidad, algunas veces estúpida . Si ves esa fotografía en la que
una fila de seudo escaladores que parece más bien un camino de hormigas no vas
a poder creer que se trata de personas que en cordadas de 300 personas suben a
la montaña más alta del mundo el Everest, lo hacen siguiendo unas cuerdas
fijadas por los sherpas y dotados de oxigeno y material altamente sofisticado
por un precio que oscila entre los 30.000 y 45.000 dólares siguiendo la fila
india y con mucho peligro de morir por la fatiga, la montaña más alta del mundo
aquella que era mágica es ahora es un
parque temático del que sacan provecho las agencias de viajes.

No sé si te acuerdas de una historia y media docena de
cabritillos, como de eso hace más tiempo solo recuerdo que uno de los cabritos
se esconde evitando ser devorado por el lobo
escondiéndose mas tarde el pequeño cabrito saca de la barriga del lobo a
sus hermanos y la llena de piedras etc.
Leo en la prensa y
escucho en la televisión que una familia y un ciclista ( tal vez testigo de la
masacre) ha sido asesinada dentro de su coche cerca del los Alpes en Suiza, pues
bien dentro del coche viajaba una pequeña de 4 años que pudo esconderse debajo
de las faldas de su mama aterrorizada, salvando la vida, lo que me llena de
admiración es que la pequeña estuvo debajo de la falda de su mama OCHO HORAS sin
ser descubierta por la policía a eso le
llamo yo espíritu de supervivencia nato. Ojalá que ahora con la información den
con el lobo y le llenen la barriga de piedras.

En fin amigo lo dicho sueña, desea, pero ten cuidado con lo que sueñas puede convertirse en realidad en
un tris tras y te metes en un lio de verdad.


Sant Pol de Mar 8 de septiembre de 2012

Esteban Mediterraneo.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Historias de la luna llena, Arroyo de la Miel, sierra de Málaga



Estos días arde media España el fuego no conoce de lindes ni
de fronteras y traspasa calcinando montes de un lugar a otro.
Hoy arde la sierra de Málaga los montes que conocí en mi
adolescencia de la mano de Salvador, Salvador era el más pequeño de cuatro
hermanos que crio mi abuela en solitario..

Mi abuela llego al Arroyo de la Miel cuando murió mi abuelo al
que no conocí, murió de una “ pechá “ (una pulmonía ) dicen que por estar
trabajando días seguidos como jornalero en el campo debajo de una tempestad, mi
abuela crio como pudo a sus cuatro hijos Juanita, mi madre, Pepe, Juan y
Salvador que es con quien he tenido más relación y del que se dice que heredó
de mi abuelo el conocimiento de hablar con el espíritu de las cosas en los
campos.

Hoy recuerdo a Salvador que ya está muy viejito y lo imagino
mirando la sierra mientras arde cerca del Arroyo de la Miel, sus ojos profundos
de un hombre curtido en nubes y montañas,
húmedos, muy húmedos. Conocedor de loa secretos de las montañas, de todas las
plantas que ahora arden.

Cierro mis ojos me traslado junto a él cuando era
adolescente y me llevaba monte arriba a la sierra entre tomillares y las jaras.
Me hablaba despacio como si esperara detrás de cada frase que le hubiera
entendido con ese hablar profundo de los hombres de la sierra, era realmente es
hombre sabio, tiene una mirada que ahora añoro en estos momentos me gustaría encontrar
en mis ojos para evitar usar palabras. Salvador me hablaba de su padre Esteban
mi abuelo que no conocí y de cómo él le
enseño de chico a caminar por el monte.

Recuerdo una vez mientras caminábamos dentro de un rio fresco
y transparente mirando los peces, las culebrillas y las ranas dijo quédate quieto aquí, a unos veinte metros
había un panal silvestre de abejas en el tronco de un olivo muy cerca del rio.
Salvador se acercó sin miedo iba cantando o susurrando algo, yo tenía miedo
pues algunas abejas revoloteaban muy cerca pero viéndole tan seguro de lo que hacía
me tranquilice, el sacó su navaja y envuelto en cientos de abejas corto un
trocito del panal sin dejar de susurrar esa extraña canción , más tarde me ofreció
limpio aquel manjar mientras me iba enseñando todas las cosas que nacían en la
sierra que hoy arde sin remedio. Hoy ese rio debe de bajar sucio, lleno de
ceniza y de los restos de los insectos que musicaban con su vuelo el pasar por
la sierra, he imagino aquel chorro de agua llamado “ El Nacimiento “ que
brotaba en el centro del pueblo y donde iban los niños a buscar agua cuando no había
mas agua que aquella en el pueblo y que toma su nombre Arroyo de la Miel del
agua de ese nacimiento.

Para mi tío Salvador para mi abuelo Esteban y para mi abuela
María que tan poco conocí, me escribo estas líneas para no olvidarlos y las comparto
con mis amigos, por si a alguien pueden interesar los recuerdos de cuando era
un adolescente y disfrutaba de la sierra en El Arroyo de la Miel.

Os acompaño la luna llena, no es mía, esta imagen me la ha
regalado Olga Ricci, fantástica fotógrafo de la Patagonia Argentina, mi luna
anda perdida entre nubes.

Sant Pol de Mar, 1 de septiembre 2012

Esteban Mediterraneo.