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jueves, 6 de mayo de 2010

Por los montes de Orense, Viento


Se aprende a querer un lugar cuando te hablan de el, sin embargo aprendes amarlo cuando lo posees.

Yo no podré trascribir día a día todos los lugares que vi como lo hace mi amigo Tierra, por dos motivos primero porque soy muy vago y segundo porque os aburriría incapaz de progresar por los paisajes extasiado por la belleza que mis ojos descubren en cada rincón donde miro y que extasían mis ojos obligándolos a permanecer en el aún cuando los días han pasado sigo `prisionero de los rincones que me enamoraron sin poder abandonarlos preso de lo sutil y efímero, dos alimentos para el alma que me sacian.

Yo si sabía que es lo que quería encontrar en esos montes, me habían hablado de ellos por eso ya me sentía enamorado de los paisajes antes de conocerlos, sabia así como quien dice por encima, sus verdes desde el amarillo hasta el azul ultramar, me hablaron o me lo describieron en poemas, el agua, los regatos, las fuentes, me decían que podías sentirte agua en ese lugar, agua solo agua. Sabia de los bosques de castaños de los árboles vacíos por dentro heridos por el rayo donde se podían cobijar los lugareños cuando llovía, les llaman cañotas por estar huecos y en si interior si entras dentro puedes sentir extrañas vibraciones, cosas de meigas que haberlas ahílas.

Sin embargo pese a que aprendí a querer esos montes antes de visitarlos he aprendido amarlos ahora tras recorrer sus senderos sorteando los arroyos y los regatos que no distinguen los caminos y hacen de cualquier espacio un vergel de aguas cristalinas, verdes, musgos y pájaros. Todo es agua.

Voy a tratar de compartir solo un kilómetro de los muchos que hice caminando con mis amigos del alma, Ricardo, José Ramón, Diego, Ricardo es el fuego, tranquilo ( aparentemente) pero combustible cuando se enciende, José Ramón es el agua, es sutil el cabroncete, políticamente correcto, pero anarquista ( de derechas, también les llaman liberales) en algunos de sus planteamientos, Diego es tierra, sin duda, filosofo, en la luna siempre apenas aterriza, te cuenta historias que le conducen de nuevo al espacio sideral, dueño de historias leyendas, capaz de meterte en la misma tinaja al los griegos y a los tunos bailando y cantando, toca la guitarra, sabe un montón, solo tiene un pequeño defecto, ha aprendido a hablar hasta debajo del agua sin ahogarse. Con ellos protegido por nuestra amistad me sentí libre de cansarme hasta reventar por esos caminos de alta montaña, siempre me sentí bien, ellos me aguardaban cuando no tiraba más, pues de todos yo soy el mas lento y el torpe de caminar ( también el mas gordito y el más feo). Sin más…

Capitulo I

Desde la frontera, en un lugar llamado “ Paso del Ome “ cien metros antes de llegar en España y poco menos de un kilómetro dentro de Portugal.

Hay dos edificios distintos, en uno dice España algo mas lejos en otro dice Portugal, sin embargo si miras las altas montañas nada diría que es así, los bosques viven ajenos y entrelazan las raíces sin saber donde están, solo los hombre pueden aclarar esas lindes basándose en derechos que nos otorgamos en la naturaleza sin conocerla, por eso escribo lo que veo.

En la parte española hay un toro enorme tiene los cojones tan grandes que visto por detrás parecen las ubres de una vaca, todo es silencio solo se escucha el viento y el sonido de las moscas, cuando el torro empieza a berrear, si ya se que los todos mugen pero ese toro berreaba el sonido se esparcía por las montañas, a los pocos segundos empezaron a llegar vacas desde Portugal, eso me impresionó pensé si hubieran guardias en la frontera ¿ les habrían cerrado el paso por no tener pasaporte.?
Mire en dirección a España antes de cruzar la estúpida línea que me separaba de Portugal, los montes vestidos de brezos, jaras y retamas eran idénticos en ambas partes, el día antes se había planteado la cuestión ¿ Era mejor la miel de Portugal ¿, las abejas iban de flor en flor, cruzaban la línea sin saber que flores eran de un país y cuales eran de otro, la miel debería ser la misma, pensé.

A los pocos metros al cruzar la frontera, el bosque casi impermeable a la luz, denso húmedo enarbolaba en sus ramas superior líquenes azules y verdes, musgos de miles de todos distintos, y los pájaros trinaban en sus copas, otros les contestaban desde otros árboles tal vez en España, mala cosa son los pájaros para las fronteras que solo sirven si no tienes alas.

Siguiendo la dirección de un rotulo ( el único que hay de hierro tras cruzar la frontera ) donde decía Xeres, se toma un sendero en un terreno abrupto de mucha pendiente, algunas veces es un camino, otras un río, otras un martirio, al entrar en el sentí toda la fuerza de bosque, la caricia de la humedad, los ojos se me cambiaron solo podía ver los verdes, algún trazo azul confirmaba que además había cielo sobre la copa de los árboles, pero colgaban a modo de banderas miles de millones de líquenes de las ramas el musgo escalaba los trocos y los colores de las hojas frescas lo llenaba todo.

El agua, un hilito de agua surgía de cualquier parte, una gota resbalando sonaba como un cascabel, pocos metros después serpenteaba entre los pies, ya era un regalo de agua clara, daban ganas de beber de todos los lugares, daban ganas de quedarse quieto escuchando el agua, mirando como trenzaba las raíces de los árboles al discurrir o como rodeaba las piedras redondeadas por los siglos. El regato se había convertido en un arroyo, tenia voz propia avanzando y llegaban otros por todas las partes y así sin más como de repente se hizo un río. Era impresionante mágico, distinto a todo lo que había visto, un río nacía delante de mis ojos es ese instante solo para mi, agua de montaña que podía beberse, cristalina, agua con sonido, agua iluminada por algún rayo de luz que contenía todos, todos los colores sin que yo pueda describirlos desde mi ignorancia, tenia el color de las nubes, del cielo, de los árboles y el color de las raíces, el de las `piedras, todos como en un calidoscopio de esos que hacían maravillaras combinaciones de colores.

Las abejas iban y venían ¿ tal vez de España, donde era España ¿ pensé en las personas que se han dejado a vida en las fronteras por no saber ser abeja o pájaro, mientras caminaba o saltaba de piedra en piedra siguiendo la trocha de los contrabandistas, no había recorrido ni un kilómetro y cuando pensé que ya no podía haber ya nada más bello que lo que mis ojos veían (eso me paso muchas veces estos días) llegue a un lugar sagrado unas ruinas emergían de la nada entre los árboles, todo absolutamente todo cubierto de musgo, tan bello que daba pena pisarlo, tan suave que acariciaba los sentidos, los antiguos muros derruidos, componían una sinfonía que no voy a poder describirte, aun es pronto no tengo palabras, no han nacido.

Ya ves no he avanzado apenas un kilómetro por esos caminos de montaña y ya quedo bloqueado por la naturaleza, añadiré a este texto un poema que hace ya tiempo me regalara una amiga y que desde esos paisajes tantas veces rememoré. Agua.

AGUA SOLO AGUA....

De allí ,de donde yo vengo,
solo recuerdo agua..agua.
Por eso si me preguntas:
¿que quiero ser en tu vida?
Yo, responderé agua. solo eso, agua..
Quiero ser ese río, dulce y transparente
donde tu, puedas nadar siempre.
También quiero ser cascada,
catarata, agua limpia de montaña,
que recorriendo los bosques
, y recogiendo fragancias,
tu cuerpo, deje yo lleno,
y perfumado de olores.
Fuente yo quiero ser,
de pueblo, con caño de hierro,
donde , tú, caminante sacies tu sed,
te acerques, tus manos pongas en cuenco,
tus labios rozan mi ser y me besen..
Regato yo también quiero ser,
que en pequeños surcos , me deslicé,
refrescando los recodos de tu cuerpo.
Como lluvia me presento,
golpeando tu ventana,
no me dejes ser diamante, ábreme,
déjame entrar, acaricia con mis gotas,
tu cara , tus manos, tus labios..
siénteme viva..siénteme agua..
Ya ves , mi sino, es ser agua,
pero quiero serlo fluyendo, cantarina,
trasparente, siempre blanca......
No dejes que yo me estanque.
solo fluir..fluir...siendo agua.
Como mucho y a largo plazo.
no me importa ser clepsidra,
un hermoso reloj de agua,
y ahí, encima de tu mesa,
ver gota a gota , pasar el tiempo,
solo de vez en cuando, tú pararas el tiempo,
tú tomaras una gota , y posándola en tus labios...
recordaras..los ríos..las cascadas..los regatos..y las fuentes
eso que fue nuestra vida ...ese fluir...esa corriente...
Eso que hizo coincidir, Mar y Río....Este y Oeste.......
Desde el viento..