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martes, 2 de noviembre de 2010

Membrillo y de santos: Por Amparo Car


Me gusta pasear por el blog de mi amiga Amparo, escribe con una gran sensibilidad y capta los paisages de un modo sensitivo y bellisimo que voy descubriendo en sus páginas.

Esa estrecha carretera que muestra a traves de los cristales salpicados por la lluvia, el bosque, los castaños, los troncos de las encinas desnudos son una delicia. También lo son las palabras con las que lo acompaña, la seriedad y la elegancia con que los narra.
Os dejo sin mas con Amparo y sus recuerdos, vale la pena.

Esteban Mediterraneo.




Membrillo y de santos

Se acerca la fecha que tanto querías ignorar pero que siempre te daba como un dardo en el corazón. Ambos callábamos y nuestras miradas conforme se iba acercando la fecha se hacían más hurañas y tristes,
Habíamos pactado, que no hablaríamos de “ese acontecimiento”, pero no habíamos pactado que nuestros ojos se cerraran, por lo tanto, las miradas, la tuya y la mía, nos anunciaba junto con los frutos de esta estación que ese tiempo cruel se iba acercando.


Yo, ahora, no he pactado conmigo misma, y aprovecho para llevaros flores. Crisantemos blancos, ninguna otra,que os pongo para adornaros un poco,
vestiros algo más de gala.Recordaros lo haga cada instante
.
Me siento a vuestro lado y os miro y veo en tu gesto un rictus cariñoso y casi casi feliz diría yo. Sabia de sobra, que tus ansías era poder estar cuanto antes con él. Que se nos fue sin pedir permiso dejándonos sumidos en la nube. Sabia, que necesitabas de él. Y sabía que desde entonces toda tu vida estaría dedicada a preparar ese encuentro. Tenías que seguir enseñándole y contándole historias que tenías preparadas. Y que quedaron guardadas sin que pudieran ser oídos


Recuerdas el día de los membrillos? Recogías en nuestro pequeño huerto, algunos y con alegría lo llamabas y con tu voz llena de crino le decías: Vamos a hacer dulce de membrillo, veras como te gustará tomarla en las meriendas.
Os veía en la cocina a los dos, felices. Vuestras risas se oían por toda la casa y tú le explicabas como esa pelusa que se adhiere a su piel, es para dar a conocer que su madurez está a punto cuando casi casi le desaparece.
Que paciencia la tuya ¡¡, le ponías esa vieja silla de enea y se subía a ´´ella para darle vueltas como podía metidos en esa olla roja que habíamos visto en casa de toda la vida , así encamarado daba vueltas al membrillo con la pequeña fuerza que tenía. Yo os miraba en silencio intentando retener estas imágenes que hoy me sirven para vivir con más fuerza.


Luego, sacabas todos los “tazones” antiguos y con mimo ibais echando en ellos la “carne de membrillo” que dorada como el trigo os había quedado. La poníais a reposar en la despensa y a esperar que llegase el día de disfrutar de ella.


Así era con todo, con las castañas, con las granadas. Tiempo de frutos de otoño, de otoño dorado que era el que te a ti te adornaba.


La lumbre en la chimenea ya está encendida, y espera como siempre, el chasquear de esas castañas que tanto te gustaban. Era para ti como un ritual, cualquier cosa por pequeña que fuera la hacías grande porque como decías, teniéndolo al lado, a él, a nuestro pequeño rey, (era como tú lo llamabas) …………. Todos los momentos y el tiempo los hacia grandes


Pero había que culminar esta época de frutos con la salida al campo para asarlas allí. Ese momento, era sublime. Todo una ceremonia que los tres creábamos y que hoy, se difumina para que no sea tan cruel conmigo ese recuerdo……


Sentada aquí junto a vosotros, tengo la fuerza necesaria para miraros de frente y conformada. Me sienta bien venir, ese día a poneros crisantemos blancos.
Es tiempo de hojas secas, de ocres y dorados. Tiempo de frio y llamas de lumbre, tiempo de ti y de él, tiempo de nostalgia. “ tempo de tempo”


Hoy fui a ver los membrillos, aun están llenos de pelusa, pero el amarillo de su piel es casi total. Mis manos los acarician pero saben que faltan las tuyas y las risas pequeñas que los alegraban Maduran con calma, como si quisieran esperaros para ver cumplidos sus sueños de endulzaros la boca.


Como cada año os recuerdo también con los frutos de los santos y con crisantemos blancos desde mi ventana


AmpaCar-2010
Carpe dien

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