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martes, 31 de agosto de 2010

Parque Natural de Monte Pedido, desde el dolmen







El camino apenas es un hilo, el paisaje una sucesión de espacios en los que se perciben alomas colores y silencios que embrujan el alma. Las cosas no son las que parecen ser porque en el caminar se nota una percepción extraña de la energía que todo envuelve.

En el dolmen de Tella.

Junto al dolmen de Tella hay unos pinos negros, es un lugar mágico, hay también en lecho de restos de ramitas y secas ahora y muy mullidas, todo me invita a tumbarme, estoy muy cansado de la ruta que hice esta mañana qiue me rompió las piernas pero me suavio el alma.

Tumbado en ese lecho miro las nubes, el cielo abirto y el silencio, no se mueven las ramas de los pinos y las nubes parecen estar colgadas de un cielo inmaculadamente azul, pienso en las brujas de las que hablan aqui los montañeses y de como sobre todos los dinteles de las casas pintan cruces tratando de evitarlas porque aqui no se puponen las brujas aqui se pueden ver volando con sus escobas de una cuimbre a otra de estas altísimas montañas.

Cierro los ojos y escucho un rumor lejano, pienso en un automovil, pero aqui no los hay el rumor va creciendo se acerca desde la derecha donde esta el dolmen, sigo mirando las nubes mientras noto como se acerca cada vez mas, es viento, llega y me envuelve, nunca he sentido esa clase de tibieza en el aire asi que no puedo compararlo con nada, en ningun momento he apartado la vista del cielo como si me diera miedo que este estado dicha terminara y asi sucede noto como el abrazo me abandona y se aleja por mi parte izquierda alejandose hasta quedar de nuevo todo en el silencio. Apenas habrán diso unos seguendos pero se que nunca podre olvidarlo, ha sido en Tella, junto al domen.

Ainsa, 1 de Septiembre 2010
Esteban Meditrerraneo