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viernes, 4 de diciembre de 2009

El alma de los árboles del Parque del Retiro




Hace pocos días hablaba del alma de las cosas, decía que hay cosas que tienen alma y otras no, entre las cosas que las tenia hablaba de saltamontes y grillos y me refería a las hojas con la que juega mi gato haciendo piruetas y equilibrios diciendo que no la tenían, hoy quiero enmendar mi error y hablar del alma de las hojas, de los árboles y si mucho me apuro del alma del agua, del contraste entre la luz y la sombra.

He estado unos días en Madrid y he aprendido muchas cosas, viendo esa maravillosa ciudad, sus museos y sus jardines, hablando con los madrileños que son gente magnifica, hice locuras hasta caer dominado por la belleza de sus museos, vi los grandes maestros impresionistas, en el museo Thyssen, el Reina Sofía, reviste la casa de Sorolla, la fundación de La Caixa, la Real Academia de San Fernando, me volvieron loco de placer hasta estresarme pinturas y esculturas, pude visitar el Senado, recorrer calles ver la luna llena asomada entre grandes edificios, caminando con mi querido Ricardo incansable amigo, y curioso viajero disfrutamos de Madrid.

Pero a lo que iba, después de visitar todos esos museos visite el parque del Retiro y allí aprendí ver el alma de los árboles, los colores de las hojas en otoño, los setos los reflejos del agua y en particular la visita a una colina donde casi doscientos cipreses como si fueran Ángeles custodian el silencio. Hablo de la colina que se hizo en memoria del recuerdo del absurdo y cruel asesinato de aquella mañana que nos cambio la vida a muchos españoles.

Mirar desde la colina acompañado por el alma de esos árboles. las hojas de colores que cubrían los caminos, los miles de colores colgados de las ramas no eran comparables a los que pude ver en los museos, los cuadros son bellísimos, algunos tocan el corazón, pero los árboles otoñando en el Retiro, son mucho más que árboles y hojas de colores son el alma, la vida en si misma.

No puedo de hablar de un pintor, procure entrar en los escenarios, seguir la pasión con que muchos de ellos “ explicaban “ amaneceres, marinas, retratos de la las Lágrimas de Eros, una escultura de Clara de una adolescente en mármol blanco cuyas facciones quisiera para si la diosa nacida del semen y de la espuma de mar Afrodita, todas esas visiones quedan alejadas cuando paseas entre las almas de los árboles, ayer en el Retiro hoy en mi querido y pequeño pueblo Sant Pol de Mar, mañana quien sabe donde.

Sant Pol de Mar, 4 de diciembre de 2009
Esteban Mediterráneo.