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domingo, 13 de diciembre de 2009

Jose Ramon opina

Anónimo dijo...
Pues nada, Dulce, te cuento una historia que quizás no mitigue tu dolor, pero a lo mejor te entretiene (se dice que si sabes focalizar bien tu pensamiento las penas pueden ser menos penas,... pero ese es otro tema)Se trata de que la casualidad hizo que cuatro amigos que tenían en común además de la edad, el año de nacimiento, su afición por la vida y por las ganas de filosofar sobre algunos aspectos de misma, un día se dieron cuenta de que pertenecían los cuatro a los cuatro signos fundamentales de la naturaleza: la tierra, el aire, el fuego y el agua.Y ya sabes, cuando los elementos conectan, sino se crean las condiciones que propicien la armonía (ese también es otro tema...) puede pasar que a la tierra se la lleve el viento, que al agua la apague el fuego, que el fuego queme a la tierra, que la tierra también apague el fuego,etc. etc. muchas combinaciones posibles ... y, como somos humanos, podemos enfrentarnos, fruto de nuestros propios impulsos. Pero también podernos darnos cuenta de ello, y hacer por controlarlos, por conducirlos, y por llevarlos por los senderos de la armonía ...Pues si, ha habido un reciente enfrentamiento, entre la tierra que ha emergido, por motivos confusos, como una avalancha, hacia el agua, la cual, ante lo que ha interpretado como una agresión (quizás la palabra es un poco fuerte ...) ha preferido cambiar su curso y deambular por nuevos recorridos.Esa misma tierra, posteriormente y en un gesto que le honra, también ha sido capaz de reconsiderar sus acciones, y ha propiciado un nuevo cauce por donde el agua pueda volver a circular pacíficamente y sin resentimientos.Esa es mi acuosa visión de una historia, común por otra parte, con un contenido de afección y desafecciónde propia de nuestra naturaleza humana, que si los interesados sabemos interpretarla nos puede ayudar a entendernos más en lo individual y en lo colectivo.Quizás si la tierra nos escucha y le apetece pueda dar su versión de los hechos ...En cualquier caso, seas bienvenida como semilla, o como lo que te apetezca,todo vale si sale de tu mismidad.J.Ramon
12 de diciembre de 2009 11:54