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miércoles, 2 de septiembre de 2009

Desde esta noche sin luna


Eran aproximadamente las tres cuando todas las puertas empezaron a solar, después del sobresalto inicial, escuche el viento y mas lejos el rumor del mar, me habia despertado y no recordaba nada de mi sueño, me quede unos minutos escuchando los sonidos de la noche y me levante para ajustar todas las ventanas.

Al subir a mi estudio me asomé sobre la ventana que da al mar, tenía el toldo que protege del sol de sur extendido y se escuchaba el sonido de las gotitas de agua al caer no era ni con mucho una lluvia solo un suave repiqueteo pero cuando el viento dejaba de soplar se escuchaban nítidamente diferenciadas del rumor de la olas al entrar y retroceder de la arena de la playa, las gotitas de la lluvia rompiendo el silencio. No había excesiva humedad en el ambiente, la noche fresca y en algún momento llegaba el aroma de la dama de noche y el jazmín, no había luna y las sombras de los pinos y la oscuridad eran la misma cosa, solo entre las ramas de los árboles donde detrás había alguna farola el contraluz de las ramas oscilando con el viento daban al paisaje algo de movimiento.

Me gustaba el sonido de las escasas gotas de agua, me gustaba el sonido del toldo cuando le llevaba el viento, era como la vela de una barca cuando estando al pairo le llega una corriente de aire y drapea con el viento añadiendo repiqueteos sobre el mástil y la botavara los cables y me gustaba contemplar la noche ya una vez despierto, así que abrí el registro de sonido y lo grave todo, de los cuatro elementos tenia tres, el agua, el aire y la tierra, solo me faltaba el elemento fuego, que acudió de inmediato como un fantasma abrasador de mis propios infiernos, quien nos lo tiene.

Estuve un ratito contemplando esta noche pasada, al fresco rodeado de los cuatro elementos, la verdad es que no me molestaba haberme despertado sobresaltado por los portazos, el viento había amainado y ya no sonaban sobre el toldo las gotitas de agua, tan solo llegaba el aroma del jazmín y el de la dama de noche y el rumor de las olas llegando y retrocediendo de la playa, aspire profundamente y me acosté de nuevo dejando la ventana abierta por si llovía quería saberlo, me quede dormido enseguida mecido por el arrullo del mar y al despertar mire fuera y ni tan solo estaba el suelo mojado, hubiera pensado que todo fue un sueño de no haber registrado la oscuridad y los sonidos de la noche que ahora te ofrezco.

Sant Pol de Mar, Septiembre a dos días de la luna llena 2009
Esteban Mediterráneo.