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lunes, 6 de septiembre de 2010

De la mano de J.R.. elemento agua. Nuestro Cicerone



Leo la petición de mi amigo Esteban, sobre que haga una “ … exposición de estos valles, su configuración y sus gentes …” , y me quedo muy pensativo.
La verdad es que se me hace muy difícil; es como si se me pidiera una opinión objetiva sobre algo que yo vivo de manera muy subjetiva. Y la verdad es que no se por donde comenzar.
Todas mis anteriores generaciones familiares, de las que tengo referencia, han venido de esos montes, o montañas; de unas montañas socialmente endogámicas, donde los lazos de parentesco se entrecruzaban de manera permanente y total. Todavía me acuerdo, cuando siendo muy niño, estuve con mi madre en un pueblo, de unas trescientas personas, o cuarenta casas (la dimensión del pueblo se cuantificaba por el número de casas), donde todos eran, o éramos, parientes,… la verdad es que me pareció alucinante, viniendo como venía de una individualista e impersonal Barcelona,… y donde además, se cultivaba ese parentesco (para mi era un ritual obligado, cada verano, a principios de mi estancia estival, el visitar con mi madre y hermano a los parientes más cercanos; lo cual, como se puede uno imaginar, nos llevaba varios días).
Se me hace difícil hablar de esas gentes. ¿qué puedo decir de ellos?, si en el fondo yo soy uno de ellos, evolucionado, moderno, catalanizado… pero uno de ellos.
Primero habríamos de distinguir entre las gentes “de hoy”, y las gentes de “antes”. En mi recuerdo están los de antes, aquellos que vivían las relaciones familiares como algo sagrado, profundo, auto protector,… en un entorno duro, muy duro, donde la ayuda mutua era fundamental para la simple subsistencia. Nosotros hemos pasado unos bonitos días de finales de agosto, con un clima realmente benigno, pero si nos transportamos mentalmente a otras épocas del año, y si en ese viaje imaginativo nos vamos a otros tiempos, principios del siglo pasado, del que tengo anécdotas y referencias que se me han explicado de primera mano, cuando en algunos pueblos estaban meses incomunicados por las nieves invernales, el panorama se vuelve diferente.
Sociedades tradicionales, con unas tradiciones que se pierden en el origen de los tiempos, que se repiten en otros lugares de montaña (siempre me han sorprendido las similitudes culturales que hay entre los aragoneses, catalanes y navarros pirenaicos…)
Aquella gente, la que sobrevivía, era realmente como el paisaje: duro, extremo, profundo, entrañable, vital …
Gentes que tuvieron que vivir,, en algún caso los problemas sociales de las expropiaciones para la creación de pantanos, y la gran mayoría, el gran tema de la emigración. Lo de la emigración es muy duro, se diga lo que se diga, es un tema que, en especial para las personas de una cierta edad, que laceró de manera descarnada sus sentimientos,… no me extiendo, porque me pondría demasiado trascendente …
Noto que se va apoderando de mí una pasión explicativa … esa es la subjetividad que explicaba al principio … y creo que es mejor que pare. Ha sido suficiente…

Saludos cordiales,

J.R. - Agua