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viernes, 8 de octubre de 2010

Otoño 2010






Si la primavera es el tiempo del color, en el verano el color se hace fruta, es la época del sabor, ahora el otoño llega como siempre entre sol y sombra el bosque fermenta y los efluvios de las hojas muertas que aun visten de colores ocres las encinas se al llegar al suelo se amontonan y con la lluvia emana esa fragancia tan dulce que no acierto a explicar.

Surgen entre las hojas muertas y el musgo las cabezas de colores de los hongos y lo que debería ser un paisaje yermo se trasforma en un jardín de colores y aromas penetrantes y evocadores.

Las moras maduras colgadas en racimos de las zarzas, invitan a comerlas, el olor de los membrillos recuerda las sabanas que se perfuman con ellos, las rosas escasas se hacen valer en otoño y por las noches llega y confunde el aroma denso de la dama de noche, que junto a los jazmines mariposas blancas de la noche y gardenias cortan el aire.

Es tiempo de olores y misterio, de observar revivir la tierra y de ver como se preparan en las ramas los brotes de la próxima primavera.

Bajo el dominio de los aromas las noches se visten de jazmín me traen recuerdos de mis días de adolescencia en Málaga cuando veía a la chicas paseando al atardecer con sus collares y las moñas, eran tiempos de sal húmeda en las manos. El otoño tiene eso rememoras olores y fragancias de otros tiempos Anais Anais perfume de jazmín, y collares de esas flores como el que conserva mi esposa en una cajita de cartón.

Sant Pol de Mar, 9 de octubre
Esteban Mediterraneo.