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miércoles, 27 de octubre de 2010

Alborada (Luz de la Alborada )



Hace un día hoy húmedo, el aire esta mojado, el cielo esta de color gris esconde en si mismo algunos trazos mas suaves a los que llamaríamos nacientes nubes blancas, el sol aclara una parte del horizonte sin atreverse aún a salir, mas tarde el viento que ahora anima las ramas de los pinos saludando al día arrastrará las nubes.

En el bosque los colores son neutros y los brillos y las sombras inexistentes, pero sin embargo como ayer en la orilla del mar donde el aroma de las algas era denso y penetrante, ahora el bosque parece ofrecerse mágico de una mano misteriosa y como si fuera posible exprimirlo y obtener un bebedizo a base de las esencias de romero pino, encina y musgo blanco con el que sanar cualquier mal.

Las rosas otoñan, cimbrean con en mismo viento sus cabezas desabotonadas y riegan de pétalos las hojas de plantas que nunca los tuvieron, en días como este miras una vez tras otra tras los cristales parece como si buscaras algo tras la fronda.

Aquí podría añadir una fotografía del bosque mientras amanecía, o añadir el sonido de las olas que han estado arrastrando la arena esta noche, sin embargo voy a añadir una bellísima imagen de un amanecer en el que trabajo estos dias , el lugar es " La Calita de las Rosas " en el momento en que la luz nace de su propia oscuridad, dando lugar a todos los colores.

Os sugiero leer este poema de Antonio Gala.



NADIE MOJABA EL AIRE...
Nadie mojaba el aire
tanto como mis ojos.
Me decías: "¿Trabajas?"
Me decías: "¿Ya es la hora del té?"
Y yo no te decía: "Te amo";
no te decía:
"Eres todo lo que tengo";
no te decía:
"Eres la única rosa en la que caben
todas las primaveras".
Me decías:
"Adiós, hasta mañana".
O me decías:
"¿Necesitas algo?".
Y yo no te decía:
"Me estoy muriendo
de amor... me estoy muriendo".
Nadie mojaba el aire
como yo.
Antonio Gala.

Sant Pol de Mar, 27 de octubre de 2010
Esteban Mediterráneo.