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lunes, 17 de enero de 2011

Mar de Invierno y gaviotas





Detrás de esta fotografia hay muchas mas, para verlas acaricia las alas de las gaviotas con tu ratón y haz klic !


Nadie escucha a María cuando camina por la orilla de la playa cojida del brazo de su acompañante, María es una mujer bellísima, conserva creo yo el mismo aroma de agua clarita que hace ya algunos años cuando la sal y la nieve aun no habían teñido sus cabellos de blanco.

María me sonríe cada vez que me cruzo con ella, es como si nos conociéramos desde hace muchos años y ni tan solo sabe María que invento su nombre para no decir la ancianita que camina junto a la playa, un cabello no debe referirse a una dama de esa forma. Me detengo y la saludo siempre me sonríe cuando le digo lo guapa que esta, hoy me atrevo y le pido una fotografía y sigue sonriendo creo que le sonríe al mar al viento a los pájaros y a mi también.

Hoy le dije María usted ha debido de tener muchos admiradores, me costes solo he tenido dos amores, uno lo tuvo 27 sietes años, no le pregunto por el otro pues noto una tristeza que yo conozco en su rostro, quiero imaginarme que fue un amante y la esperaba en las nuches de luna en los acantilados de la calita de las rosas.

Me despido de María ella es tan bonita que me alegra el día verla apoyada de un brazo en la muleta y en el otro esa acompañante con la que nunca hablo es un día gris y algo frió cuando las sombras de las cosas no reflejan nada y todas las cosas son de sus propios colores, no hay tampoco brillos que confundan los colores, puede parecer un día gris y triste, porque no es un día para mirar el cielo que esta de mi propio color gris, no es un día para mirar al horizonte pues no hay horizonte hoy, el mar se funde con el cielo suavemente como si en lugar de colores solo existiera el viento.

Es un día para mirar el fondo de mar, el agua esta transparente y la ausencia de sol dibuja perfectamente las rocas sumergidas los colores suaves de la arena que las rodea y las algas que las adornan, en días así si las sirenas existieran se verían perfectamente nadar sensualmente debajo de las olas junto a las rocas. La falta del sol se agradece pues produce un silencio extraño que agudiza los sentidos llevándote a escuchar los ecos propios de los pensamientos.

Desde este lugar maravilloso tantas veces recorrido, os invito a ver en el blog “ La Casa del Viento “ la colección de imágenes que he fotografiado hoy.

Sant Pol de Mar, 17 de enero de 2011
Esteban Mediterraneo.