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jueves, 27 de enero de 2011

Extraños en un paraiso

Si tratas de desenrredar los cabellos de Eva ponientode encima con el ratón, cosa que seguramente este haciendo ahora Adan, conseguiras ver todas las imagenes que se enconden detrás



Ella se llama posiblemente Eva, y soñaba el mar, casi tiritando de frío junto a Adán, la feria de Sant Pau, de Sant Pol de Mar no era un paraíso terrenal, hacia un frío espantoso mientras los escasos compradores no sacaban las manos de sus bolsillos los números vendedores no las podían separar de sus axilas. La sonrisa que me regalo Eva me sedujo y por un segundo la vi junto a Adán de ocupas en un piso del paraíso celestial, ella desnuda mirando al mar y Adán contemplándola bajo la sombra de un árbol lleno de frutas del bien y el mal.

Sant Pol de Mar, 27 de enero de 2011
Esteban Mediterráneo


Todo empezó cuando aquella serpiente
me trajo una manzana y dijo prueba.
Yo me llamaba Adán,
seguramente tú te llamabas Eva.
Vivíamos de scuoters en un piso
abandonado de Moratalaz
si no has estado allí
no has visto el paraíso terrenal.
Cogimos un colchan de una basura,
dos sillas y una mesa con tres patas,
mientras yo emborronaba partituras
tu freías las patatas.
Plantamos cañamones de ketama
y un tiesto nos creció ante el ventanal,
con una rama de árbol
de la ciencia del bien y del mal.

A Eva le gustaba estar morena
y se tumbaba cada tarde al sol,
nadie vio nunca una sirena
tan desnuda en un balcón.
Pronto en cada ventana hubo un marido
a la hora en que montaba el show mi chica,
aunque en la tele diera en diferido
el Real Madrid - Benfica.
Un dic la víbora del entresuelo
en trance a su consorte sorprendió,
formó un revuelo y telefoneó al 09
Y como no teníamos apellidos,
ni hojas de parra, ni un tío concejal,
ni más Dios que Cupido
no sirvió de nada protestar.

Eva tomando el sol, bendito descontrol.
Besos, cebolla y pan, que mas quieres Adán.

Un juez que se creía Dios dispuso
que precintara un guardia nuestro piso.
No quedan plazas para dos intrusos en el paraíso.
Estábamos sobre el colchón desnudos
jugando a nuestro juego favorito,
al ver entrar la pasma
Eva no pudo sofocar un grito.
A golpes la bajó por la escalera
un ángel disfrazado de alguacil
sin importarle un pijo
que estuviera encinta de Caín

Joaquin Sabina.