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jueves, 10 de junio de 2010

La espiritualidad. ( Los cuatro elementos )


Puede parecer difícil exponer temas como la muerte a debate para un servidor que pretende una imagen vital y romántica de la vida, para quien ofrece amaneceres, rosas tras la lluvia y lunas de todos los sabores y texturas y se deja llevar por la magia de las barcas varadas en las arenas calidas de Sant Pol de Mar, recreándose en sus sensuales curvas.

Me gustaría hoy recomendaros una película que no os va a dejar indiferentes, si bien advierto de la dureza de la misma en la primera media hora, y en el bloqueo que nos produce a casi todos exteriorizar el duelo, la lagrima hasta el punto de negarnos el sentimiento. Hablar de sentimientos no es fácil tenemos un comportamiento aprendido que nos distancia de la emoción, por eso ver esta película de una belleza extraordinaria, en la cual los familiares despiden a sus tereque queridos con ternura, diría yo que es pura poesía, la fotografía es excelente y la interpretación impecable. Yojito Takita director japonés crea una obra de arte “ la despedida “ ( okubito ) Oscar a la mejor película de habla extranjera y que posiblemente no llegue a los circuitos comerciales, refleja con ternura la idea de la despedida, la sensibilidad, el respeto a la intimidad nos aproxima a los personajes hasta el punto abstraernos totalmente de la idea que `podamos tener de la muerte, que no es otra cosa que parte de nuestra propia vida.

La película es en japonés ( toma ya…) y subtitulada, (doblada sería una calamidad) pero no te preocupes se entiende muy bien y los subtítulos la expresan de forma fenomenal, ármate de valor sabiendo que vas a ver una obra maestra del séptimo arte, aguanta un poco, para llegar a disfrutar, no dejes muy lejos el recipiente de las palomitas, te hará falta por si se te escapa una lagrimita, que es muy normal a la vista de tanta espiritualidad.

Agradezco a quién me hablo de esta preciosa película la oportunidad de compartirla ahora con vosotros y nada más que recomendaros que toméis la versión de Ares que tiene 1.461.480 K las otras son incompletas.

Desde Sant Pol de Mar, 10 de junio de 2010
Esteban Mediterraneo.



Sinopsis.



La muerte es una entrada, no supone el final sino dejar el presente y encaminarse a la siguiente etapa. Una verdadera entrada.
En ese trayecto situamos la película Despedidas (Ukoribito o Departures) del realizador japonés Yojiro Takita y ganadora del Oscar 2009 a mejor película extranjera y de 10 Premios de la Academia de cine de Japón (incluyendo película, director, actor...). Os presentamos la nueva incorporación a la sección Golem Recomienda.

Trailer Despedidas
Cuando alguien deja este mundo lo único que piden sus familiares a cambio al destino (o a su dios dependiendo de sus creencias) es la posibilidad de decirle adiós. Dar la despedida que se merece para dejarle marchar en paz.



Ese es el trabajo en el que acaba Daigo Kobayashi (interpretado magistralmente por Masahiro Mutoki) tras ver un anuncio en el periódico justo después de haber conseguido su sueño: Tocar el chelo en una orquesta. Su problema, como el de todos nosotros, es que el sueño que perseguimos muchas veces no es real. Otras además nos damos cuenta tarde que ese deseo en realidad es el de otra persona y no el nuestro.
La película gira en torno a la vida y a la muerte en un país con unas costumbres en el que se otorga un gran respeto hacia los difuntos, así como a las personas de avanzada edad. Hace varios años las familias se encargaban de embalsamar a los fallecidos en Japón hasta que las funerarias se hicieron eco del negocio y lo subcontrataron a empresas como la del señor Shouei Sasaki (Tsutomu Yamazaki), el jefe de Daigo.



El personaje de Shouei es el más interesante de analizar. No por el hecho de que esté mejor interpretado que otro (dada las grandes interpretaciones de todos los actores) sino por ser el que ostenta mayores matices. Es el propietario de una empresa que vive de los muertos siendo capaz de soportar dicha carga día tras día. Los hechos del pasado son los que marcan a esta persona de pocas palabras, entrañable, de mirada seria pero con gran sentido del humor. No hay presente sin pasado, ni para él ni para nosotros.

Él hace labores de maestro, enseñando a honrar a los muertos y a sus familias en un momento que siempre esta ligado al dolor y a la oración. Siempre con la mayor de las dedicaciones con movimientos elegantes y llenos de ternura. También se erige como la figura paterna que un día marchó (la deseada y no la real) de la que Daigo reniega constantemente a pesar de sus tiernos recuerdos persistentes en su memoria.



El montaje y la música son piezas claves en el engranaje de Despedidas. Se utilizan diferentes planos otorgando diferentes perspectivas siempre acompañados de unos sonidos provenientes de instrumentos de cuerda. Esta música es la causante de dar énfasis tanto a los momentos cómicos como a los dramáticos ensalzando al chelo como el maestro de ceremonias.
Otro de los temas que nos ofrece Yojiro Takita es la representación del honor. Desde el comienzo del metraje, inmerso en un flashforward, los dos principales protagonistas se ven inmersos en una deshonra familiar debido a la condición de la fallecida, la cual se ve que los ha dividido hasta el momento de su muerte. Un desenlace que paradójicamente ha unido sus diferencias. Del mismo modo que la compañera de trabajo de Daigo desvelará la flaqueza que representa tanto la vida de su padre como la suya. Una vergüenza mayor que el propio deseo.



La gran virtud de Yojiro Takita en Despedidas ha sido emplear los 4 elementos de la naturaleza para representar su obra: El agua y el fuego nos hablan de la vida y la muerte, impregnando los colores azul y rojo a las escenas según la conveniencia. La ira, la rabia, el sollozo frente a la calma, la paz y el perdón.

El chelo representa el viento, un mecanismo para la búsqueda de la paz interior y la fórmula para abrazar al padre que realmente no conoció. Un elemento al que se sube y se funde para verse transportado en un reconfortante viaje.



El último elemento, la piedra, es al que más importancia se le otorga. Un nexo de unión entre padre e hijo y un acercamiento a las culturas ancestrales. La figura de la piedra carta.
En la antigüedad, antes de inventar la escritura, la gente buscaba piedras que representara sus sentimientos y se las daban a otras personas. La persona que recibía la piedra leía los sentimientos de la otra persona por el peso y la textura.

• La textura lisa significaría tener la mente en paz
• La textura rugosa significaría el interés por los demás


Así, arroparemos el sentimiento que una vez nos fue otorgado no dejándolo escapar, haciéndolo también nuestro.

Será nuestra despedida, podremos marchar en paz.