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viernes, 16 de abril de 2010

Garruloman en el purgatorío


Nadie sabe bien en alguna momento de su vida donde se encuentra y que lo llevo hasta allí, seguramente al principio de cualquier búsqueda se tiene claro el destino que se pretende alcanzar, después es el destino quien conduce tus pasos una vez escoges tu camino.

No había duda, un letrero sobre el dintel de la puerta lo aclaraba “ Purgatorio empujo la puerta y avanzo abstraído por sus pensamientos, sin apenas apercibirse del paisaje que lo rodeaba, no era tan siniestro como el lo había imaginado antes, no tenía parecido con las imágenes que le habían mostrado de niño en las clases de religión y menos aún con las que viera en el Jardín de las Delicias. nada de olor azufre, nada de gemidos y sollozos, no habían calderas donde cocieran obispos pederastas acompañados por otros genocidas repartidores de bombas a granel. Garruloman pensó que estarían en otros departamentos, puesto que todo lo que sus ojos alcanzaban a ver no distaba en mucho de cualquier paisaje conocido.

¿ Que estaba haciendo allí, porque Dios lo expulso del cielo, tan solo por negarse a olvidar ..? Sus preguntas le conducían a otras nuevas preguntas y se unían unas a otras formando un circulo de misterios, si bien el tenia todas las respuestas se dejaba fluir, como si por hacerlas de nuevo le permitiera vivar de nuevo sus recuerdos. ¡ Que pretensión tenia el dios de los cielos exigiéndole que olvidara tan bellos recuerdos ¡.

Sin apenas darse cuenta apunto estuvo de darse un golpe en la frente con un segundo cartel donde estaba escrita la palabra “ Recapacitar “ y junto a el alguien le esperaba, salió a su encuentro con cierta cordialidad preguntándole si se había golpeado con el cartel. Garruloman contesto que no, y añadió que le fue de muy poco, a lo que contesto el recién
aparecido que el cartel tenia la altura suficiente para que los sabios bajaran la cabeza y los engreídos tropezaran en el.

¿ Garruloman, el que se niega a no recordar…? le pregunto el recién aparecido a modo de saludo, le dijo que conocía su historia pues en el purgatorio comparten el mismo sistema operativo que en los cielos si bien no se dejan influir por las sentencias de sus juicios y tratan de que cada individuo aprenda a conocerse así mismo, para que sea su propio juez y su mejor testigo sin necesidad de otros juicios.

Garruloman acompaño al extraño personaje por un largo y extraño camino sin verse horizonte ni paisaje a su paso se iban formando los paisajes, escenarios por el vividos en otros tiempos, pudo caminar como en un sueño por los bosques donde creció, se vio en los guateques reviviendo su adolescencia, los primeros besos junto a los primeros labios, la gente que le quería bien lo miraba al pasar sonriendo sin decir nada, vio sus verdades y sus mentiras, el daño que hizo y reparó, el que dejo como heridas, así mientras caminaba junto al recién llegado, revivía en su caminar su propio camino La esencia del purgatorio era simple, “ Recapacitar” hacerlo no desde la prespectiva de los errores cometidos anteriormente,

Era como el poema conocido, Caminante no hay camino, se hace camino al andar.

Recapacitar, rememorar para recordar, le dijo recién aparecido, ese es el objeto del Purgatorio, no es un lugar maléfico al que se deba de temer si no es porque la memoria te abandone, aquí no hay demonios ni ángeles, no influyen ni dioses ni diablos, en este paraíso o infierno de los recuerdos y los que aquí estamos somos los que no encontramos en el cielo el descanso y tampoco en el infierno el castigo.

Llegaron al final de los paisajes revividos a un árbol, el recién aparecido le pregunto a Garruloman si había tenido tiempo de recapacitar, le contesto que todo había sido muy rápido, que el estaba mirando a una mujer morena en un semáforo cuando lo atropellaron, después el largo túnel, la escalera, Dios, Jesús llamando por su móvil a Magdalena, ahora el purgatorio, el paisaje de recuerdos. Todo se apretujaba en su mente aún no lo entendía lo que le estaba sucediendo, demasiadas emociones para un caminante.

El recién aparecido su guía por el camino de la “Recapacitación” le dijo no estoy aquí para aconsejarte solo para acompañarte, pero creo que deberás ir al infierno y conocerlo, hay que andar todos los caminos.

Se despidió de su aparecido, un buen tipo pensó Garruloman de este purgatorio parecido a una agora filosófica que funciona con voluntarios como una ONG.

Salio por la puerta y siguió bajando las escaleras que conducían al infierno, la luz era escasa y parecía la iluminación del fuego, pero eso se verá en el próximo capitulo “Garruloman en el Infierno “

Mientras os recuerdo que es primavera y se visten de flores los cerezos a poco que podáis salir este fin de semana a verlo.

Sant Pol de Mar, 16 de abril de 2010
Esteban Mediterráneo.


continuara..