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jueves, 7 de marzo de 2013

Después de la tempestad, la maresía


Este es el paisaje más seductor que he visto en mis paseos por la orilla del mar, se trata del final del camino  donde termina el sendero paralelo a la escollera y se adentra en  una maraña desordenada de pastos en un cañaveral hasta la via del tren y desde allí casi trepando se alcanza la cima del acantilado donde se ofrece el premio del paisaje, la Roca Grosa, la Calita de las Rosas y más lejos el Far de Calella.

 

Este es un camino siempre tortuoso que a nadie le interesa mantener practicable, una tierra de nadie junto a la via del tren,  pero está tan repleto de “ maresia “ que es prácticamente imposible sustraerse a caminar por el dejando abiertos todos los sentidos que a la fuerza te distrae de otros problemas. Si añades a los sentidos la memoria puedes ensoñar.

 

A si llega sin saber de dónde el aroma de esas minúsculas flores blancas del brezo junto con el aroma del mar tras el temporal de levante, al que se suma  ese olor mágico y penetrante de la tierra mojada por la lluvia caída estos últimos días. Todo esto apacienta al hombre que quiere saber y entender y comprende finalmente que hay que encontrar algún momento dentro de este panorama incierto para mirar al mar y respirar su aroma de maresia.

 

Envuelto por toda esta belleza viene a mi memoria mi amiga Belén y recuerdo cuando alguna vez me llamaba para regañarme porque extrañaba mis escritos en el blog,  yo  le contestaba:

 

.- Belén, ¿ pero con todo lo que está cayendo, tú crees que se pueden escribir estas tonterías…?

 

Belén, con su voz autoritaria y simpática que aun me parece escuchar decía .. ¡ Nenín ¡ ( porque Belén era asturiana ) tu tienes que escribir esas cosas porque son necesarias para mi …

 

Y es Belén se estaba muriendo, pero tenía razón y hoy me he dado cuenta, al llegar al final del camino donde un  caos de cañas y madreselva casi no dejaba ver nada, allí estaban verdeando los brezos con  ese aroma y  fresco dulcemente anisado. La flor del brezo al que el mar añadía  su aroma de mar,   el olor  de la tierra empapada por la lluvia, todo ello envuelto en la memoria se traduce en un conxuro al que llamo “ maresía”.

 

Belén tenía razón alguien tiene que decir esto.

 

Sant Pol de Mar, 7 de marzo de 2013

 

Esteban Mediterraneo.