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lunes, 21 de mayo de 2012

Camino de Santiago 2012-dos


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No hace aun una semana caminaba entre Palas de Rei y Melinde,
iba solo pues me había adelantado a mis amigos media hora, eso ponía cierta
distancia y me permitía detenerme a contemplar el paisaje sin retrasarlos, me
gusta perder el tiempo recrearme en el murmullo de los regatos que es música,
contemplar los líquenes que en cada piedra o árbol son un vergel en miniatura,
mirar largo, mirar ancho, escuchar el viento y los pájaros, sentir en mi
espalda los pasos de los que caminan mas deprisa y verlos pasar para seguirlos
con la vista.
¡ Buen Camino..! responden de la misma forma con todos los
acentos de la Torre de Babel: ¡ Buen camino..! me sobrepasan soy el caminante
escoba y ya que no puedo llevar un buen paso disfruto de las pequeñas
sensaciones, hay cosas muy difíciles de contar, cosas que entran por los ojos y
de diluyen invadiendo tu intimidad poseyéndote, no es hora de buscar
explicación es el momento de cosechar mediante todos los sentidos, olores, aromas,
sonidos y toda clase de sensaciones, es hora de vientos, de lluvia de no ver el
horizonte que como la sombra avanza siempre delante de ti inalcanzable.
Me rebasa de nuevo una pareja, son ingleses, ella camina matemáticamente
un paso delante de él, él pone su pie donde lo ha puesto ella y con un baston
de ciego “ mira “ el margen del camino, como yo me paro tantas veces me
rebasan, luego los rebaso yo y me admiro de ese caminar lento y seguro en el
que se conocen los aromas y los ciegos ven ayudados por todos los sentidos,
sigo caminado sorteando los regatos, el barro, me complace el silencio y poder
contemplar los robles enormes que me esperan para saludarme vestidos de musgos
en los que crecen florecillas, escucho las ranas, Galicia es un mar de agua
dulce y transparente. Robles, eucaliptos gigantescos, cerezos enormes que solo
pensaba encontrar en el paraíso, castaños donde puedes guarecerte dentro de la
lluvia que cae mansa y tierna o tal vez no sea asi y caminas envuelto en las
nubes que se enredan en las ramas de los bosques. Recrearte en las labores de
los aldeanos, un hombre trabaja su chan ( huerto) su perro un enorme mastín
pastorea las vacas, su esposa cuelga la ropa en una cuerda tendida entre una
encina y un castaño. Es bonita su ropa, los colores del algodón gastado por el
tiempo medidas por el viento parecen esas banderas que en el Himalaya ponen los
monjes junto a los caminos. No llegaré a
Santiago me entretengo demasiado. Cosecho demasiado.
Suena mi teléfono, son mis amigos, me preguntan si estoy
bien, en que kilometro estoy, cada vez están más cerca, me he comido el reloj y
ellos han devorado los kilómetros que nos separaban , dejo sobre el mojón de señalización
un eslabón de una cadena que encontré junto al musgo para Diego, es hierro y él
es un alquimista, espero que sume su energía a la que yo he dejado en ella,
pienso en mi amiga Belensita que esta algo pachucha mientras contemplo como los
robles han adsorbido los alambres de espino con los que alguien acotó el campo,
es curioso como los robles llegaron a los alambres y en lugar de empujarlos
hasta romperlos como si fueran el hijo de seda de una araña los absorben en su
madera noble, esto es para pensar amigos, creo que no llegaré a Santiago,
cosecho demasiado.
Melinde, 12 de mayo de 2012
Esteban Mediterráneo.