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lunes, 17 de junio de 2013

Una Isla en un Mar Dulce, primeras mañana del verano




Nada hay que nos iguale mas que la desnudez, nada hay que nos haga sentir más felices que el sol acariciando nuestra piel una mañana cualquiera junto al mar. Aquí toman el sol el sol sin saber quién es quien un policía y un malvado, el banquero que te vendió la idea de invertir tus cuatro duros en acciones preferentes de su propio banco, descansa tendido en la arena junto a ti sin que puedas reconocerlo, desnudo es tan igual a ti que nadie podría saberlo, si no el habito lo que hace al monje que venga dios y lo diga.

Con el Sol cocinando a fuego lento nuestra piel,  nuestro sueño queda cerca la isla de fantasía que todos llevamos dentro. Al cerrar los ojos el rumor de las olas abre las puertas del paraíso de los sueños, allí una isla en un mar dulce, el propio paraíso terrenal de cada cual queda a un tiro de piedra y dos sirenas dejan volar con el viento céfiro de esta mañana de verano su perfume que atraiga a Ulises junto a los acantilados de esta pequeña isla plástico.

Con la ropa cuidadosamente doblada a nuestro lado queda nuestra cartera los  papeles que dicen quienes somos y cuanto tenemos, los colores con los que nos disfrazamos. Que queden también a nuestro lado aunque solo sea separados a un palmo todas las cosas que nos preocupan y nos hacen daño y así desnudos como Adán y Eva en el paraíso brille nuestra piel acariciada por los rayos del sol.

Sant Pol de Mar, 17 de junio de 2013

Esteban Mediterraneo.




Una Isla en un Mar Dulce.

Algunas de las cosas que veo
son tan enormemente bellas
que se hunden en el agua de mis ojos
tan y tan profundamente
que por su peso me obligan a los parpados a cerrarse.

Entonces sueño , creo en la luz,
 aun cuando me confunde cambiando
 los colores un amanecer.
 Pintando el cielo en amarillo y rosa,
un mar granate y violeta, donde
 las barcas mecidas por el arrullo de las olas
duermen sobre las arena roja.

Otras veces sueño entre las barcas
en cosas tan enormemente dulces
que mi boca se hace un mar dulce
y de ese mar dulce emergen
como una isla unos labios,
 mi saliva entonces
se hace tan y tan densa como el almíbar
 es así que pienso que con mi aliento
podría escarchar de azúcar toda la isla de azúcar

Algunas de las cosas que en las que pienso
son así
Una isla en un mar dulce.

Sant Pol de Mar 1 de Noviembre 2006

Esteban Mediterráneo.