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martes, 23 de agosto de 2011

Pío el Espantapajaros de la Tercera Edad



Pío el espantapájaros de la Tercera Edad

Pío no era un espantapájaros como los demás el lo sabia y se sentía elegante, su camisa blanca era de marca tenia bordado un cocodrilo en el bolsillo y aunque el cuello estaba algo raído por la barba de su anterior propietario, con sus pantalones tejanos y su sombrero de paja le daban una imagen distinguida en medio del trigal le hubiera gustado llamarse Pío el Espantapájaros de la Tercera Edad.

Pío no entendía bien su oficio, eso de asustar le daba mucho miedo y por otro lado sus posibles victimas le caían fenomenal, conoció en primavera a las mariposas, envidiaba a los saltamontes que andaban a saltos mientras en estaba clavado en el suelo. Los pájaros tenían alas y se posaban en sus brazos de paja para contarle historias que solo podían ser vistas desde el aire. Los niños acudían por las tardes a comer cerezas en Julio al borde mismo del trigal, los novios se confundían entre las espigas al caer la noche, a los desvergonzados que se citaron junto él una noche y lo usaron para colgar sus ropas, le hubieran caído de enterarse el cura tres avemarías y media docena de padre puestos, pero Pío el Espantapájaros de la Tercera Edad todas esas cosas le parecían no solo normales sino también envidiables.

Y paso la primavera las espigas maduraron trasformándose en trigo, los campesinos lo celebraron de lo lindo tras la cosecha, vivo, cohetes de colores que asustan a Pío al estallar. Al final de Agosto Pío ya no estaba abrigado los campos en los que el viento imitaba las olas del mar doblando las espigas con su aliento estaban ralos tan solo los pájaros le acompañaban por aquellos tiempos.

Pío se sintió muy solo, olvidado en el llanura había llegado a pensar cuando era útil que lo guardarían en el pajar para el próximo año, su camisa aun estaba bien y su relleno de paja aguantaría aun por lo menos dos años mas, por eso cuando llegaron los mismos niños a los que él sonreía mientras robaban las cerezas y en medio de risas lo llevaron a la playa del pueblo se alegró, poco le duro su alegría su corazón de paja se encogió cuando lo plantaron sobre la hoguera ya se lo había vaticinado una noche una bruja que lo visitó en el prado: te quemarán en la hoguera … a no ser que te lo montes conmigo esta noche y te trasformes en humano te espera ese final..

Moraleja cuando una bruja te pida un favor hazlo

Sant Pol de Mar, 23 de agosto de 2011

Esteban Mediterráneo.