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martes, 26 de mayo de 2009

Gemma la Sirena.




Mi querida amiga Olga desde su casi invierno, me recuerda con la imagen que tiempo atrás le envié historias de sirenas, nereidas y mujeres de agua, la razón es sencilla Olga espera el frío invierno y la imagen bellísima de Gemma como una sirena varada en la playa le acerca seguro la añoranza de su verano, para mi desde mi casi verano me he recordado a Gemma esa linda sirena que en mis paseos por las playas de este mar encantado estando ella descansando en la playa me dio permiso para fotografiarla.

Espero volverla a ver este año, seguramente volverá a su rinconcito entre las rocas, y con su simpatía inspirará de nuevo cuentos e historias como el que en envía hoy Olga desde la Patagonia es un sitio que esta lejísimos pero no lo suficiente como para distanciar nuestra amistad.

Aviso le he cambiado al Sr. Oscar Wilde el color del cabello de las sirenas , el dice que tienen los cabellos verdes y no es asi, en su país puede que si, pero en mi querido mar Mediterráneo en las playas de Sant Pol de Mar que como todo el mundo sabe o debiera saber es el lugar donde Ulises escucho el canto de las sirenas, esta claro por la fotografía que adjunto que las sirenas son morenas, habiéndolas también rubias y muchas y muy bellas con los cabellos teñidos por la nieve de sus muchos veranos.

Gracias Gemma, gracias Olga por recordármelo.

San Pol de Mar, 26 de mayo de 2009
Esteban Mediterráneo.


El hombre que contaba historias[Cuento. Texto completo]
Oscar Wilde
Había una vez un hombre muy querido de su pueblo porque contaba historias. Todas las mañanas salía del pueblo y, cuando volvía por las noches, todos los trabajadores del pueblo, tras haber bregado todo el día, se reunían a su alrededor y le decían:
-Vamos, cuenta, ¿qué has visto hoy?
Él explicaba:
-He visto en el bosque a un fauno que tenía una flauta y que obligaba a danzar a un corro de silvanos.
-Sigue contando, ¿qué más has visto? -decían los hombres.
-Al llegar a la orilla del mar he visto, al filo de las olas, a tres sirenas que peinaban sus cabellos con un peine de oro.
Y los hombres lo apreciaban porque les contaba historias.
Una mañana dejó su pueblo, como todas las mañanas... Mas al llegar a la orilla del mar, he aquí que vio a tres sirenas, tres sirenas que, al filo de las olas, peinaban sus cabellos con un peine de oro. Y, como continuara su paseo, en llegando cerca del bosque, vio a un fauno que tañía su flauta y a un corro de silvanos... Aquella noche, cuando regresó a su pueblo y, como los otros días, le preguntaron:
-Vamos, cuenta: ¿qué has visto?
Él respondió:
-No he visto nada.