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domingo, 22 de noviembre de 2015

Por la Paz

Debería llenarse el mar de peces, la montaña de setas, el mundo desbordarse en la sonrisa, los jóvenes encontrar trabajo y los viejos convertirse en filósofos, los adolescentes aprender amarse en paz, sin temor.

Pero nuestra generación que ha conseguido tantas cosas ha sido incapaz de trasladar algo tan fundamental como la paz y la justicia social, que son dos frutos      que maduran de las ramas del el árbol del trabajo.

 Lejos de conseguir un mundo mejor para legarlo a nuestros jóvenes  se les abre la caja de pandora llena de peligros y espejismos y los conflictos y las guerras reaparecen, el temor nos arrebata la paz porque nos creíamos a salvo de la pobreza y necesidad que nace de la injusticia.

En situaciones así es fácil caer en la tristeza y deprimirse viendo que las salidas a las crisis son muchas veces escasas globalmente, se cierran fronteras que sobrepasan las guerra de nuevas generaciones, asesinos o desheredados capaces de morir matando porque no encuentran una razón para vivir en paz.

En ese momento hay abrir todos los compartimentos de nuestra cerebro y dejar de usar solo aquellos que nos estresan para distraernos con las musas de la música de la poesía del arte en general encontrando algo de sosiego al estrés de las noticias cotidianas . (  Winston Churchil)  la imagen es obra de Modigliani, y el poema de un servidor






Tiempo de amarse.

Que se iluminen los cielos
y  las mareas se paren
amansándose el viento de los huracanes
y dejando las velas vacías de aire
los marinos desembarquen
en puertos libres de males
regalando a las muchachas
rosas de los vientos
y collares de corales.

Que los  niños mamen complacidos
de los pezoncitos maternales,
que los ríos se desborden
dejando a la vista los diamantes.
Que los enfermos salgan sanos
de los hospitales.
Que sepan los amantes
que ha llegado el tiempo
de abrazarse.
 
Que el sol despierte fresco
alumbrando en los trigales
que maduren las espigas
y los espantapájaros anden
robando las cerezas de los cerezales
y las amapolas se enciendan
dando color a los valles
para que todo el mundo sepa
que ha llegado el tiempo de amarse.

Que los niños no lloren
y sus madres canten.
los hombres trabajen contentos
y las armas callen
que los curas se rían
de los siete  pecados capitales.
Que nadie tenga prisa
para llegar a cualquier parte
que sepan los amantes
que ha llegado el tiempo
que nunca hubo un antes.

Sant Pol de Mar, 5 de junio 2007

Esteban Mediterraneo.