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viernes, 23 de noviembre de 2012

Lo sutil y lo relativo





Vivimos tiempos difíciles, muy difíciles, huérfanos de una clase política honesta cuando más se necesita tengo la impresión de votar entregando mi cartera como si fuera un borrego al que llevan con engaño al matadero.


 En momentos asi es muy difícil ser juglar para llenarse los ojos de los colores del otoño, vivir el rojo sobre el verde y el amarillo sobre ambos, llenarse de silencios y confundir el rio con la nube y la nube con el cielo, todo esto tan necesario como un medicamento para no volverse loco.


Un remedio es buscar en lo sutil la esencia de las cosas que nunca cambian y que siempre nos aúnan con lo espiritual, por ejemplo un paisaje de otoño, adentrarse en el y sentirse parte del mundo brillante que anuncia con los colores otoñales,  el descanso de los rigores del verano preparando brotes que han de nacer en primavera tras el invierno que congela por dentro y por fuera con las noticias que día a día nos golpean con dureza.


Otro remedio es dejarse seducir por un genio como Einstein y relativizar las cosas, que pueden parecer las mismas, pero añadirles un toque de optimismo. Si pones tu mano sobre una estufa caliente un minuto te parecerá una eternidad, siéntate junto una chica bonita una hora y te parecerá un minuto. Eso es la relatividad. La ley que permite alargar o disminuir el tiempo en función de la sutilidad de una ecuación matemática fácil de entender con este ejemplo.


No se si estos ejemplos pueden servirte de algo, no son más que un “ buenismo “ pero seguro que la imagen que capte del rio Matarraña hace unos días en Teruel en el bellísimo pueblo de Beceite si alegrará tus ojos y te dará unos segundos de paz.


Sant Pol de Mar, 23 de noviembre de 2012


Esteban Mediterraneo.


Bajo el patrocinio del " Elemento Fuego "

Al final de la tarde, un ginecólogo espera a su última paciente... que no
llega.
Después de media hora de espera, supone que ya no vendrá y decide tomarse
un Gin-tonic para relajarse antes de volver a casa.

Se instala confortablemente en una poltrona y empieza a leer un periódico.

Entonces suena el timbre de la puerta.... es la paciente que llega toda
sofocada y pide disculpas por el retraso.

- No tiene importancia - responde el médico - mire, yo estaba tomando un
gin-tonic mientras esperaba. ¿Quiere usted acompañarme y tomar algo?

- Acepto con placer - responde la paciente aliviada - con el sofocón que
traigo...

Le sirve un vaso, se sienta frente a ella y empiezan a conversar sobre
temas banales....

De repente... se oye un ruido de llaves en la puerta del consultorio. El
médico tiene un sobresalto, empieza a ponerse nervioso, se levanta
bruscamente y dice:

¡Mi mujer! Rápido, quítese las bragas y abra las piernas.

En la vida todo es relativo..
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